Supongamos que ganara Rajoy las elecciones. Si no lograse la mayoría absoluta, tendría que pactar con algún grupo separatista, probablemente CiU, que le vendería extremadamente caros sus favores.
Y si lograse la mayoría absoluta, se vería sometido a un “chapapote” tras otro, como decía no sé quién. Incluso con Aznar, el PP fue incapaz de reaccionar adecuadamente a aquellas campañas; y un político de la escasa talla y abundante blandenguería de Rajoy, para qué hablar.
¿Sería capaz Rajoy de anular las leyes anticonstitucionales que sistemáticamente ha hecho aprobar Zapo? ¿La Constitución catalana? ¿La del “matrimonio” homosexual? ¿La de igualdad?... Uno no puede ni imaginarlo. ¿Y va Rajoy a “derrotar” a la ETA? Hace falta mucha ingenuidad para creerlo.
Rajoy no ha defendido la Constitución, solo ha hecho amagos pasajeros de defenderla, para colaborar en la práctica con la labor demoledora de Zapo. No es oposición, es matización.
Consideran mucho a Rajoy un excelente parlamentario. Quizá al estilo de los torneos palabreros de antaño. Otros destacan su honradez. Pero un político que no defiende la ley, que ni siquiera ha sido capaz de basar su política en los logros de Aznar, a los que casi nunca se refirió ya desde su campaña electoral; un político que acusa a Zapo de lo que él mismo hizo, por ejemplo con la Constitución europea... No es honrado. Ni siquiera serio, a pesar de su aparente buena educación, solemnería más bien.
Copiado de por ahí. No voy a decir donde, pero mi pensamiento, lamentablemente, coincide con lo que dice el artículo.
Que alguien me saque de esta zozobra.
CHUS.
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