RAÍLES DEL
TREN:
Líneas de acero, venas del
camino, cada una fraguada para su propio destino. Hay rieles pequeños, delgados y ligeros, que cargan la
historia de viejos mineros;
vías angostas de paso prudente, donde el metal calla y el suelo se siente.
Y crecen los hombros del hierro forjado, según el abismo que tengan al lado. El riel de
tranvía, sutil en la acera, se funde en el plano de la
carretera; mientras las rutas que cruzan fronteras piden perfiles de mil toneladas, vigas macizas, de
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