Me siento avergonzado, humillado y siento vergúenza ajena ante lo que ha hecho el gobierno español, o la Generalidad de
Cataluña, al suspender la
reunión de ministros de la vivienda de la Unión Europea.
No se puede tolerar, por mucho que quiera dacír el ministro Rubalcaba, que es mejor prevenir que curar.
No se concibe que un estado de derecho, por temor a que unos salvajes que se denominan okupas o como diablos sea, sean capaces de hacer suspender un acto internacional.
Tenemos que preguntarnos,
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