Pero si algo favorece a Zamora (además del románico, del que ya hablaremos otro día) es su ubicación de lujo junto al Duero, que parece pensada para que uno disfrute cámara en ristre: con la ciudad reflejándose en las tranquilas aguas del río, que parece pararse para poder ser un espejo perfecto.
Está Zamora en un alto, sobre una gran roca y acercándose al Duero y pegándose a él de forma que parece querer estirarse para seguir el curso del río.
Además, el viajero tendrá que adentrarse en los ... (ver texto completo)
Está Zamora en un alto, sobre una gran roca y acercándose al Duero y pegándose a él de forma que parece querer estirarse para seguir el curso del río.
Además, el viajero tendrá que adentrarse en los ... (ver texto completo)