Camina Don Juan, ahora ya sin su espada justiciera, que justicia no repartía, si no venganza y atropello.
Llama a las puertas del cielo y pregunta por su Inés, mas nadie le da respuesta, pues las puertas ni se abren, confundido esta Don Juan, pues él está acostumbrado que si no le abren las puertas brinca por la ventanas y atropella la pureza si en la alcoba hay una joven dama.
Ya no es Don Juan el que llama, si no su alma la que implora que venga Doña Inés, como si el cielo fuera su calle en la ... (ver texto completo)
Llama a las puertas del cielo y pregunta por su Inés, mas nadie le da respuesta, pues las puertas ni se abren, confundido esta Don Juan, pues él está acostumbrado que si no le abren las puertas brinca por la ventanas y atropella la pureza si en la alcoba hay una joven dama.
Ya no es Don Juan el que llama, si no su alma la que implora que venga Doña Inés, como si el cielo fuera su calle en la ... (ver texto completo)