En el zarzal de alado del
puente, el zorro que conversara unas
noches antes con el que ahora ya casi era un despojo, tenia su madriguera, al sentir el jaleo se asomo a la entrada, viendo la dramática escena, no pudo evitar que le afloraran las lagrimas, armándose de valor tomo aire en sus pulmones, dio un aullido lo mas fuerte que pudo y se escondió en su madriguera.
Los lobos sorprendidos se detuvieron en el ataque al moribundo animal para saber quien había osado aullar tan cerca de ellos.
Fueron
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