Erase una vez cuando los malladores estaban mallando en
la era la Tía Gerarda. A mediodía dejaron el centeno extendido en la era para que le diera el sol, y se fueron dentro de
casa a almorzar las papas que tenían en un pote a enfriar, encima del banco.
Aún no empezaran cuando bajo la raposa del
monte y se meo en el canto la era. Se subió al pico y luego, desde allí, empezó a llamar a voces:
! Corred, malladores, que se moja la era! corred, malladores, que se moja la era!
Entonces los malladores
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