Regresé de Madrid en el Tren Hotel ayer por la noche.
Como el billete ahora lo sacamos en casa, llegué a la estación de Chamartín a las 22:00 horas en un tren de cercanías desde Sol, y disfruté unos veinte minutos de no sé muy bien qué partido de fútbol en una TV de la cafetería.
Dos mesas más allá había una pareja muy acaramelada. Él como una lapa. Ella como una roca. Intercambiaban sin cesar el jugo de sus glándulas salivares, mientras sus manos exploraban con disimulo los más recónditos rincones ... (ver texto completo)
Como el billete ahora lo sacamos en casa, llegué a la estación de Chamartín a las 22:00 horas en un tren de cercanías desde Sol, y disfruté unos veinte minutos de no sé muy bien qué partido de fútbol en una TV de la cafetería.
Dos mesas más allá había una pareja muy acaramelada. Él como una lapa. Ella como una roca. Intercambiaban sin cesar el jugo de sus glándulas salivares, mientras sus manos exploraban con disimulo los más recónditos rincones ... (ver texto completo)