Esto era el cura de un pueblo que tenia una petaca a la que le metía tragos en dias de frio... y había un chaval en el pueblo, el Aurelio, al que le encantaba la petaca y siempre estaba "padreeeee, regaleme la petaaaaca", "paaaadre, me gusta su petaaaaca", iban pasando los meses y el chaval seguía con la matraca "paadreeee me podía regalar su petaaaacaaa", así un año entero y el cura hasta las mismisimas narices, se la regala a ver si así el chico lo deja en paz.
A los pocos meses va a confesarse ... (ver texto completo)
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