Hace más de sesenta y cinco años, se escapó el toro jardo de la plaza de El Piñero. Ha llovido y ha habido buenos días de trilla desde entonces. Esta vez no se escapó el urraco, salpicao, coletero y capirote. Se le dio suelta minutos después de las 10 de la mañana. A él y a su hermano de camada, negro mulato córnidelantero.
Los campos resecos de El Piñero, siendo contemplados por el Monruelo, recibieron a todo aquel que quiso acercarse, y fueron muchísimos los que tuvieron a bien ser espectadores ... (ver texto completo)
Los campos resecos de El Piñero, siendo contemplados por el Monruelo, recibieron a todo aquel que quiso acercarse, y fueron muchísimos los que tuvieron a bien ser espectadores ... (ver texto completo)
Esta vez, Viento no a escrito, a expresado el latir de los campos. a su vez también nos habla del latir nostálgico de aquellos que se fueron. Me hubiera gustado que nos diera algún detalle añadido a la escapada del toro Jardo. Nuevamente mi enhorabuena, es un inmenso placer leerle a usted, un saludo Vientodel.