Este servidor quería homenajear el silencio, y al mismo tiempo romperlo; pero como la lírica y yo, si vamos del brazo, andamos a trompicones, eché mano de este sencillo y hermoso poema de un salvadoreño llamado Néstor Martínez.
Aparto por un momento mis maravillosas noches y me sumerjo en el silencio.
Apoyado en la baranda
voy buscando otros luceros.
Brincan sombras.
Lloran vientos.
Lejanos latidos
inundan el pecho.
Apoyado en la baranda
miro sin mirar el cielo. ... (ver texto completo)
Apoyado en la baranda
voy buscando otros luceros.
Brincan sombras.
Lloran vientos.
Lejanos latidos
inundan el pecho.
Apoyado en la baranda
miro sin mirar el cielo. ... (ver texto completo)