Antes si pasaba algo (bien porque se escapaba la vaca, bien por una lesión de un joven en carrera o en caida del remolque, o por las razones que fuera), no pasaba nada ya que el perjudicado se aguantaba y se chupaba el dedo, es decir, cada uno tenía que aguantarse y callarse. Pero desde hace unos años existe un reglamento taurino que hay que cumplir a rajatabla y si no nos queremos enterar pues no nos enteremos pero esa es la realidad. Un ejemplo; si alguién sufre una lesión debe de ser atendido ... (ver texto completo)