Me alegro que los "fantasmas" que no admiten o admiten a regañadientes a los emigrantes hayan cerrado el pico. Ya está bien de tanto "listo" que deambula por el mundo y sólo piensa en él y a lo sumo en los suyos. Yo pensaba que en los
pueblos la gente era más soliodaria, más comprensiva y más hospitalaria, sobre todo con estas pobres gentes que no poseen nada y sólo viven, al menos cuando llegan, de las ayudas de los demás.
Espero que en Csasola, que siempre presumió de "progre" no haya estos rancios
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