Nani: la expresión-viva La
Virgen de la Casita me ca go en..., fué consecuencia de la emoción que embargaba el corazón de la buena y noble persona que la dijo, allá por los años cuarenta del pasado siglo. Esto ocurió, mas o menos a la altura del
teatro, en el transcurso de una
procesión con nuestra Querida Patrona en tiempor de rogativas.
La lazo un señor al que llamábamos Kalala. El no tenía nada. No tenía tierras que pidieran
lluvia ni cosechas que se secaban. Nó. El solamente tenía un corazón
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