ERAN TIEMPOS DE CUBAS Y CUBEROS
Aquel labrador lasecano, hombre que se hizo rico y miserable, termino sus días en Medina del Campo. Sin saber restar, él hombre aquel solo sabia sumar dinero, creo que alguna vez llego a decir, como el Gran Tacaño, “Los buenos días se prestan nunca se dan”, y en aquel año de 1926, encargo una cuba de madera de roble americano de unos doscientos cantaros, cada cántaro son 16, litros, a un señor cubero que según contaban las personas mayores de ese valle, era el más ... (ver texto completo)
Aquel labrador lasecano, hombre que se hizo rico y miserable, termino sus días en Medina del Campo. Sin saber restar, él hombre aquel solo sabia sumar dinero, creo que alguna vez llego a decir, como el Gran Tacaño, “Los buenos días se prestan nunca se dan”, y en aquel año de 1926, encargo una cuba de madera de roble americano de unos doscientos cantaros, cada cántaro son 16, litros, a un señor cubero que según contaban las personas mayores de ese valle, era el más ... (ver texto completo)