Hace 25 ó 30 años, casi todos los años, se abria la veda de
caza el día 12 de octubre. Motivo suficiente, para que la
noche del 11 (víspera) fuera uno de esos días, de reencuentro obligado, para los cazadores residentes en
San Román; y llegados desde las vascongadas,
Madrid,
valladolid, etc.
Un gran ambiente se adueñaba de los
bares, donde después del correspondiente saludo, se intentaba sonsacar al
amigo por donde pensaba
cazar, siempre podía venir bien, en el supuesto que el amiguete no mintiera,
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