Se encuentra el
reloj de cuyo curioso mecanismo forman parte dos carneros que se encuentran sobre la esfera y que marcan los cuartos entrechocando sus respectivas testuces en dos pequeñas
campanas (son los originales del primitivo instalado hacia el segundo cuarto del siglo XVI); justamente encima de ellos, donde se interrumpe la balaustrada de
piedra, estuvieron situados dos grandes figuras articuladas que flanqueban una
campana donde daban las horas; los sustituyen, desde fines del siglo pasado,
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