hola a todos, me llamo choni repullo tapia, tengo 42 años y estudie en el colegio público san juan yagüe, vivi en los pisos de cinca mi etapa en soria fue la mejor de mi niñez, pero por motivos de trabajo de mi padre nos trasladamos a talavera de la reina, me encantaria encontrar amigas q tuve cuando estudiaba allí. como nuria, mari carmen (q tenia un bar llamado la carreta) espero q me podais ayudar besos
Bienvenida Choni. Por tu edad, cuando estudiaste en el colegio de la barriada -como la conocemos en Soria- daban clase D. Fernando Menéndez Riosalido, buen maestro y mejor persona, que todavía se mantiene bien a sus noventa ya cumplidos, D. Jesús y su mujer ¿Julia? -ya ancianos entonces- D. Alejandro... El bar la Carreta lo tuvo Jesús, que ahora tiene El Abeto -se come muy bien y barato- y no sé si sería entonces el dueño. ¿Sabes que Abel Antón, nuestro olímpico, creo que por entonces era alumno ... (ver texto completo)
hola a todos, me llamo choni repullo tapia, tengo 42 años y estudie en el colegio público san juan yagüe, vivi en los pisos de cinca mi etapa en soria fue la mejor de mi niñez, pero por motivos de trabajo de mi padre nos trasladamos a talavera de la reina, me encantaria encontrar amigas q tuve cuando estudiaba allí. como nuria, mari carmen (q tenia un bar llamado la carreta) espero q me podais ayudar besos
No es por chauvinismo barato, pero al igual que todo buen musulmán ha de ir una vezs en su vida a la Meca, todo español que se precie -se admiten también extranjeros- deberá visitar Soria, al menos una vez en su vida. Si ya lo dice Gabinete Galigari: Allí me encuentro en la gloria, que no sentí jamás... y esos torreznillos, ¡madre!
¿Paris? Soria bien vale una misa.
Anécdota forera.
Corría el año 1970, si mal no recuerdo, y en la histórica Calatañazor se rodó Fuenteovejuna, dirigida por Juan Guerrero Zamora e interpretada entre otros -los conocidos "extras" y buenos actores, Manuel de Soria, Félix y algunos más desocupados estudiantes- por Nuria Torray y Manuel Dicenta. Se acercaban los sanjuanes y, por ende, las ganas de juerga. El director Guerrero Zamora, encaramado en su plataforma dice muy serio: "Ahora, pongan agresividad en sus rostros al tiempo que ... (ver texto completo)
Buenas tardes, amigo Félix. Lo creía a usted por otras latitudes y ausente, por tanto, de estos foros. Aquí estamos, con los problemas informáticos solucionados. A ver si animamos el foro de nuestra patria chica. Ya se sabe, "nunca la gente de Soria hizo ruido en los foros", parodiando al alto llano numantino. Sin embargo, quién iba a decírnoslo a la gente futbolera en nuestra juventud, los que vestimos incluso la zamarra rojilla, métete en foros tipo "Marca" que hablen del Numancia, que si no pasó ... (ver texto completo)
Ambrona, Miño, Radona, Adradas… Tierra callada de llanos y colinas donde pacen rebaños de ovejas; desvencijadas estaciones, silenciosas y solitarias, cuando no hundidas, sobre las que todavía planea el fantasma de la emigración; pequeños pueblos apiñados en torno a la iglesia; campos de cereal y de barbecho, hileras de chopos que festonean de verdor algún humilde regato… ¡Hermosa tierra! Coscurita y su silo, donde la muerte del Valladolid-Ariza deshizo el nudo ferroviario, Almazán, prosperidad y ... (ver texto completo)
Buenas tardes Soria,
Muy buenas tardes Manuel
Encantada de ver denuebo tus escritos tan interesantes y que muchos tendrian que leer, y no molestar tanto, como hacen en mi pueblo, tu ya sabes por que lo digo
Que pases una feliz tarde
Un cariñoso saludo
nunca dieron batalla por perdida
alto fue el precio que pagaron
y aunque sangre a pedazos la herida
... ¡se pide memoria no venganza!...
que la ignorancia envejece
peor que la mentira
y si Judas hizo patria con un beso
la poeta en verso una canción
antes que sople el viento y lluvia y hiele
... en mi corazón. ... (ver texto completo)
Después, cuando se reanuda el viaje, me dedico a contemplar a través de la ventanilla el paisaje de mi tierra. Puedo hacerlo tranquilo, seguro de que nadie distraerá mi atención. Ningún lugareño tendrá ocasión de invitarnos a probar - ¿ustedes gustan?- las viandas de su fiambrera –un trozo de chorizo, un torrezno, una rodaja de salchichón- ni el sencillo aldeano podrá ofrecernos la sobada bota de vino tinto. Perdida la espontaneidad (son tantas las veces que han tenido que soportar la falacia de ... (ver texto completo)
Ambrona, Miño, Radona, Adradas… Tierra callada de llanos y colinas donde pacen rebaños de ovejas; desvencijadas estaciones, silenciosas y solitarias, cuando no hundidas, sobre las que todavía planea el fantasma de la emigración; pequeños pueblos apiñados en torno a la iglesia; campos de cereal y de barbecho, hileras de chopos que festonean de verdor algún humilde regato… ¡Hermosa tierra! Coscurita y su silo, donde la muerte del Valladolid-Ariza deshizo el nudo ferroviario, Almazán, prosperidad y ... (ver texto completo)
En las escasas ocasiones que he tenido de regresar a la tierra en ferrocarril, por la única línea que aún resiste al cierre, no puedo evitar sentimientos contradictorios y que aflore la nostalgia en cuanto atravieso el túnel de Horna y llego a Torralba. A la alegría del regreso añado briznas de melancolía al ver la estación solitaria, cuando tan sólo hace unas décadas bullía de viajeros que se afanaban en acarrear bultos hasta la cantina, es espera de hacer el cambio de tren. Cantina de la estación, ... (ver texto completo)
Después, cuando se reanuda el viaje, me dedico a contemplar a través de la ventanilla el paisaje de mi tierra. Puedo hacerlo tranquilo, seguro de que nadie distraerá mi atención. Ningún lugareño tendrá ocasión de invitarnos a probar - ¿ustedes gustan?- las viandas de su fiambrera –un trozo de chorizo, un torrezno, una rodaja de salchichón- ni el sencillo aldeano podrá ofrecernos la sobada bota de vino tinto. Perdida la espontaneidad (son tantas las veces que han tenido que soportar la falacia de ... (ver texto completo)
En las escasas ocasiones que he tenido de regresar a la tierra en ferrocarril, por la única línea que aún resiste al cierre, no puedo evitar sentimientos contradictorios y que aflore la nostalgia en cuanto atravieso el túnel de Horna y llego a Torralba. A la alegría del regreso añado briznas de melancolía al ver la estación solitaria, cuando tan sólo hace unas décadas bullía de viajeros que se afanaban en acarrear bultos hasta la cantina, es espera de hacer el cambio de tren. Cantina de la estación, ... (ver texto completo)
Ya no puedo recordar el rostro de Benitillo, un pedigüeño mochales a quien más de un guasón picaba ofreciéndole un duro a cambio de que lanzase vivas a Franco. Terminar la oferta y arrancarse el buen hombre con una sarta de imprecaciones contra el dictador, era todo uno, para regocijo del bromista y del corrillo de curiosos atraídos por el ruido de las voces. También se han borrado de mi memoria las facciones de la Manquilla, apodo por el que se la conocía por culpa de sus deformados brazos convertidos ... (ver texto completo)
El Cañuelo y la Central me arrastran inevitablemente a los días de la infancia, cuando la provincia todavía era encrucijada ferroviaria de las líneas que la cruzaban de norte a sur y de este a oeste: Soria-Castejón; Torralba-Soria; Calatayud-Cidad Dosante; Valladolid-Ariza… La ciudad chiquita, apenas dieciocho mil almas la habitaban, vivía cercana al ferrocarril. Y tan cercana que la desaparecida estación de San Francisco se asomaba a sus mismas puertas, o más bien estaba dentro de ella. Disimulada ... (ver texto completo)
Ahora que han pasado tantos años, y desde la tierras lejanas del exilio, recuerdo algunos de aquellos nombres que permanecen grabados en la memoria. Son nombres de personas, de lugares, de rincones de mi ciudad o de tiendas que, o han desaparecido, o ya no son lo que fueron. Pienso que recordar aquello y a aquellos que contribuyeron a hacernos como somos es una forma de gratitud y quizá de justicia. Cualquier tiempo y cualquier medio son buenos para rescatar del olvido a quienes nos entregaron la ... (ver texto completo)
Ya no puedo recordar el rostro de Benitillo, un pedigüeño mochales a quien más de un guasón picaba ofreciéndole un duro a cambio de que lanzase vivas a Franco. Terminar la oferta y arrancarse el buen hombre con una sarta de imprecaciones contra el dictador, era todo uno, para regocijo del bromista y del corrillo de curiosos atraídos por el ruido de las voces. También se han borrado de mi memoria las facciones de la Manquilla, apodo por el que se la conocía por culpa de sus deformados brazos convertidos en muñones. Solía acercarse a la Claustrilla para pedir limosna a los viajeros que montaban en la Central, el autobús que bajaba a la estación de Cañuelo. Quizá nadie recuerde su nombre de pila ni el mes y año que nos abandonó. También nos dejo el señor Demetrio, el conductor de aquel cacharro, un viejo Chevrolet, creo, al que no sé por qué le llamábamos la Central, atestado siempre de maletas y viajeros cuando el ferrocarril todavía era una realidad viva y pujante en nuestra provincia. No volví a saber de Daniel, el cobrador, ni de aquel señor, Velilla creo que le decían, que vendía periódicos y revistas en la librería del vestíbulo de la estación y que, al terminar la jornada, regresaba a la ciudad en su vieja bicicleta. ... (ver texto completo)
Desde aquella ocasión, cada vez que se cruzaban por la calle el abuelo y Eliseo, éste soltaba una mano de la manivela del cochecito de ruedas y la levantaba en señal de saludo, acompañando el gesto con un adiós, señor Paco. El abuelo sonreía explicándome que era la única persona que lo llamaba así, pues todo el mundo le decía Francisco. También me contó otra vez, tiempo después, que su nombre legal, el que figuraba en los papeles no era ése, sino José, y que todo se debía a una cabezonada de su padre, ... (ver texto completo)
Ahora que han pasado tantos años, y desde la tierras lejanas del exilio, recuerdo algunos de aquellos nombres que permanecen grabados en la memoria. Son nombres de personas, de lugares, de rincones de mi ciudad o de tiendas que, o han desaparecido, o ya no son lo que fueron. Pienso que recordar aquello y a aquellos que contribuyeron a hacernos como somos es una forma de gratitud y quizá de justicia. Cualquier tiempo y cualquier medio son buenos para rescatar del olvido a quienes nos entregaron la ... (ver texto completo)
Eliseo tenía una frente amplia, desmesurada, renegrida por las muchas horas pasadas bajo el sol castellano; y sacaba su mal carácter, lo que sucedía a menudo, cuando algún guasón lo los gamberros de turno le mentaban la cabeza para cabrearlo: “coño, Eliseo, si no es por la cabeza no te veo”. Recuerdo, porque me lo contaron varias veces, que aquel día iba jurando en hebreo, en arameo y en sánscrito –políglota el hombre, en esto de los tacos-, acordándose de todos los antepasados, próximos y remotos, ... (ver texto completo)
Desde aquella ocasión, cada vez que se cruzaban por la calle el abuelo y Eliseo, éste soltaba una mano de la manivela del cochecito de ruedas y la levantaba en señal de saludo, acompañando el gesto con un adiós, señor Paco. El abuelo sonreía explicándome que era la única persona que lo llamaba así, pues todo el mundo le decía Francisco. También me contó otra vez, tiempo después, que su nombre legal, el que figuraba en los papeles no era ése, sino José, y que todo se debía a una cabezonada de su padre, ... (ver texto completo)