Al mismo tiempo irrumpen en el domicilio del doctor Gaya, donde se encuentra su esposa, un hijo paralítico y su hija Amparo, una joven estudiante de bachillerato, un grupo de requetés. Registran violenta y desordenadamente el domicilio, arrojan algunos muebles a la calle, destrozan otros, insultando groseramente a las dos indefensas mujeres y al joven imposibilitado. En la misma casa habita el profesor de francés del Instituto, don Alfredo Gómez Robledo y su esposa, profesora de la escuela Normal ... (ver texto completo)
La escena debió ser alucinante; la esposa del doctor Gaya asomada al balcón pidiendo auxilio; en la calle, la gente congregada sin atreverse a intervenir para evitar el desafuero o suavizarlo; el hijo paralítico asistiendo impotente a la profanación de su hogar y al maltrato de su madre; y la joven Amparo, no hay que hacer mucho esfuerzo para imaginarla paralizada por el terror. Al fin, los requetés que habían irrumpido en el domicilio de la familia, al grito de ¡Viva Cristo Rey! –Señor, ¡cuántos ... (ver texto completo)