En el foro de Deza ha vuelto a surgir el tema sobre el "tú y el usted", y aquí reproduzco los dos mensajes que coloqué allí, para los cuatro amigos que aún tiene la paciencia de leerlos.
Estaba dándole vueltas al asunto de la educación -su falta más bien- en España, cuando pefeval, y luego el abuelo y dezano, nos traen este asunto del que ya hice también algún comentario hace unos dos meses en este mismo foro.
En las veces que he salido de la piel de toro y, sobre todo, últimamente que tengo ... (ver texto completo)
Estaba dándole vueltas al asunto de la educación -su falta más bien- en España, cuando pefeval, y luego el abuelo y dezano, nos traen este asunto del que ya hice también algún comentario hace unos dos meses en este mismo foro.
En las veces que he salido de la piel de toro y, sobre todo, últimamente que tengo ... (ver texto completo)
A propósito del tú y el usted, cualquiera se puede ver en el aprieto de ir acompañado por la mujer propia, por ejemplo, y toparse con que cualquier niñatilla se le dirija, sin conocerle, con un tuteo confianzudo. ¿Y de qué conoces tú a esa? ¿Y de qué se toma esas confianzas? Etc. Más si la nena está de buen ver, agraciada, risueña y un poquito echada "p'alante".
Arturo Pérez-Reverte, con su peculiar ironía, ya ha tratado de soslayo en varias ocasiones este asunto. Un país donde cualquier periodista, incluso en prácticas, puede dirigirse a un ministro con el "Oye, ministro", lo que le acarrearía algún problema en otro país: "Le Monsieur Ministre", por ej.
Pero claro, si los que tienen que dar ejemplo no lo dan... Precisamente hablando de Reverte, decía en su artículo de XLSemanal de ayer algo relacionado con lo que aquí hablamos y del que no me resisto a copiar este significativo fragmento: "Esto es Madrid, España. El paraíso de los compadres que guardaron cochinos juntos. Donde una ministra de Cultura, por ejemplo, tutea a Juan Marsé en el discurso oficial del premio Cervantes. Son daños colaterales."
Y así nos luce el pelo, añado. ... (ver texto completo)
Arturo Pérez-Reverte, con su peculiar ironía, ya ha tratado de soslayo en varias ocasiones este asunto. Un país donde cualquier periodista, incluso en prácticas, puede dirigirse a un ministro con el "Oye, ministro", lo que le acarrearía algún problema en otro país: "Le Monsieur Ministre", por ej.
Pero claro, si los que tienen que dar ejemplo no lo dan... Precisamente hablando de Reverte, decía en su artículo de XLSemanal de ayer algo relacionado con lo que aquí hablamos y del que no me resisto a copiar este significativo fragmento: "Esto es Madrid, España. El paraíso de los compadres que guardaron cochinos juntos. Donde una ministra de Cultura, por ejemplo, tutea a Juan Marsé en el discurso oficial del premio Cervantes. Son daños colaterales."
Y así nos luce el pelo, añado. ... (ver texto completo)