La mano de obra para la escarda del anís, lo mismo que para la de las zanahorias, era generalmente de gente muy joven pues tenías que andar arrodillado quitando las hierbecillas extrañas, con los dedos. Se adelantaba muy poco porque había más hierbas malas que plantas buenas y encima tenías que cuidar que quedaran espaciadas y no crecieran muy juntas para su buen desarrollo.
Una vez escardando anís a una chica se le metió un pajarillo en las sayas. Lo perseguía un gavilán y el pobrecillo se metió ... (ver texto completo)
Una vez escardando anís a una chica se le metió un pajarillo en las sayas. Lo perseguía un gavilán y el pobrecillo se metió ... (ver texto completo)
El año 1939 mi padre sería uno de los mayores cosecheros de anís; pero tuvo mala suerte. Había cosechado unos mil kilogramos de simiente y no sabía que hacer con ellos pues ni siquiera tenía precio. Por su mala suerte lo llevó con sus dos mulillas al pueblo de Ariza, distante unas cinco leguas de Deza. Le costaría hacer por lo menos cuatro viajes o sea unos doscientos kilómetros entre idas y venidas. A peseta el kilo, fueron mil pesetas en total lo que sacó.
El caso es que a los pocos días se lo ... (ver texto completo)
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