La policía baraja dos hipótesis sobre el francotirador que abatió a la ardilla (se cree que no quedan más de diez en toda la península); una sigue la pista a un miembro de la asociación del ladrillo y otra sobre un ecologista tránsfuga. La ardilla había emprendido la séptima etapa: Altea-Cartagena, pensando continuar al día siguiente la octava hasta el hotel Algarrobico que sigue en pie a pesar de todo el revuelo que levantó hace décadas.