Se jugaba al azar el destino de sus posibles víctimas. Llevaba cinco años con este modus operandi. Si la solitaria mujer le miraba directamente a los ojos, ganaba él; si por el contrario no se cruzaban las miradas, ella seguiría con vida.
Marta caminaba por las calles aledañas a su casa. Las altas temperaturas hacían que los perros y sus dueños paseasen de noche. Hoy era especialmente tarde, y en todo el trayecto apenas se tropezó con un par de personas.
El asesino era tramposo en su propio ... (ver texto completo)
Marta caminaba por las calles aledañas a su casa. Las altas temperaturas hacían que los perros y sus dueños paseasen de noche. Hoy era especialmente tarde, y en todo el trayecto apenas se tropezó con un par de personas.
El asesino era tramposo en su propio ... (ver texto completo)