EL BURGO DE OSMA (Soria)


Oficina de Información y Turismo
EL LUGAR MÁS BONITO DE SORIA
Las piedras se lamentaban
de ver perder los vecinos,
y a la historia preguntaban
al ver tales desatinos.

Hay lamentos que se pierden
entre calles muy cuidadas,
las industrias que se venden
dejan firmas olvidadas.

El Burgo de Osma comprende
muchos de tales destinos,
esta ciudad ve y entiende
que existen penosos signos.

Tiendas que se ven cerradas
entre raras conclusiones,
hay frases que están guardadas
que pueden darnos lecciones.

Calles con mucha limpieza,
que son orgullo soriano,
El Ucero en su firmeza
es un río castellano

Hay piedras que marcan siglos
cuando miras a su entorno,
y otras que dejan sigilos
sin nos hablan de retorno.

El Burgo vive sufriendo
alguna marcha imprevista,
y lo viene padeciendo
desde mi punto de vista.

Losas que marcan veredas
entre las cruces cristianas,
hay momentos que se enredan
en las tierras castellanas.

De nada valen lamentos
ni ser ciudad tan bonita,
El Burgo ve descontentos
y un ambiente que no grita.
G X Cantalapiedra.
HAY FRASES QUE VAN VOLANDO
Hay frases que van volando
por La Ribera del Duero,
y palabras que sonando
hablan del amor sincero.

Cuando recorres el Burgo
viendo piedras en silencio,
temes sentir ese yugo
que puede darte el desprecio.

El Ucero distendido
como un río aventurero,
quisieras verle elegido
y escribirle un romancero.

Losas que marcan distancia
por sus calles y senderos,
ayer fueron arrogancia
de soldados y guerreros.

El Burgo de Osma es testigo
y siente cerca el Ucero,
le presientes como amigo
al ser su fiel compañero.

Losas que marcan las calles,
piedras que trazan senderos,
El Burgo tiene detalles
de pasar duros eneros.

El tiempo marca los siglos,
por detrás el vil dinero,
mientras se escuchan sigilos
de algún amor verdadero.

Las campanas van sonando
con sus ruidos tan eternos,
su sonido está clamando
incluso en duros inviernos.

Piedras que tienen sus huellas
entre bonitos senderos,
donde brillan las estrellas
con los fríos traicioneros.
G X Cantalapiedra.
DESDE MADRID FUE CORRIENDO
Quiso marcar sus pasiones
vestido de Nazareno,
contemplando procesiones
como cualquier hombre bueno.

Peligro de carretera
entre curvas y desmanes,
con brillo de primavera
y el amor hacia sus panes.

El Burgo de Osma es destino
de cantidad de personas,
que ven su signo divino
si las fiestas le emocionan.

El Burgo tiene sus brisas
que arrastran muchas leyendas,
entre las justas sonrisas
sin perder jamás las riendas.

Piedras de viejas murallas
cargadas de tradiciones,
con recuerdos de batallas
repletas de sensaciones.

El Ucero va marchando
camino del viejo Duero,
mientras sigue contemplando
las frases de algún te quiero.

El Burgo con tradiciones
de su viejo cristianismo,
donde se ven emociones
que no quieren el abismo.

Losas cargadas de siglos
con historias del pasado,
ciudad que vive sigilos
en su rumbo silenciado.

Las piedras guardan silencio
en las noches misteriosas,
sin querer hacer desprecio
a muchas frases dichosas.
G X Cantalapiedra.
19 – 4 – 2019.
EL BURGO DE OSMA EN SEMANA SANTA
Entre grandes procesiones
El Burgo de Osma se siente,
teniendo las sensaciones
de ser su mejor ambiente.

Caminos del Cristianismo
con sus cruces penitentes,
la Cruz del Siglo es abismo
entre vistas permanentes.

La seriedad de sus piedras
entre soportales viejos,
donde quizá crezcan hiedras
y se divisen reflejos.

Cristianos llenos de historia
en esta tierra soriana,
donde ayer tuvieron gloria
que nunca resulto vana.

Semana Santa con fríos
entre piedras milenarias,
El Burgo tiene dos ríos
con vistas extraordinarias.

Los recuerdos del calvario
lo viven sus procesiones,
sin pregonar que a diario
brillaran las conclusiones.

Y sin saetas ni cantares
El Burgo de Osma suspira,
es de los bellos lugares
donde la vida se gira.

Semana Santa sintiendo
las tradiciones marcadas,
que ven a Cristo sufriendo
con las piedras encumbradas.

El Cristianismo se vive
con señales de esperanza,
y El Burgo de Osma revive
la historia de su balanza.
G X Cantalapiedra.
Catedral de Santa María; el edificio sufrió muchas etapas constructivas, desde el románico hasta el siglo XX. De la época que nos ocupa sólo queda parte del muro del evangelio: desde la capilla del baptisterio hasta el ábside, donde se aprecia una imposta y varias gárgolas. Muchos elementos románicos fueron reutilizados, y se conservan partes del sector claustral y de la sala capitular. La sala capitular se sitúa en el ángulo noreste, posee planta cuadrada con nueve tramos de crucerías que apoyan sobre capiteles románicos de fustes monolíticos en el centro de la sala y capiteles con ménsulas en los muros. De entre los capiteles destaca el de la Matanza de los Inocentes, con el diablo inspirador junto al oido de Herodes; los otros capiteles son vegetales y figurados. El acceso a la sala está formado por una puerta de medio punto, hoy cegada, flanqueada por dobles vanos de medio punto sobre elevado zócalo corrido. La chambrana que corona el doble arco meridional se decora con moldura ajedrezada. Las arquivoltas del vano septentrional se decoran con motivos vegetales y zoomórficos, y las exteriores arrancan de una cabeza humana. En el capitel izquierdo vemos personajes barbados, en el cuádruple del centro hay escenas de la infancia de Cristo y en el siguiente un personaje con bonete que muerde las colas de dos sirenas. En la doble arquería del muro meridional la decoración no es tan abundante, en uno de sus capiteles vemos ornamentación vegetal, en el cuádruple hay escenas de la Pasión y el tercero tiene representados dos grifos con cabezas barbadas y un caballero luchando con un dragón. Cerca encontramos la capilla de San Ildefonso, a la que se accede por una portada románica formada por una arquivolta de medio punto abocelada, que apoya sobre imposta vegetal y capiteles con grifos y dragones. Además encontramos la antigua entrada al refectorio, es un arco ciego de medio punto que apoya sobre capiteles corintios, el gran arco recoge otros dos que descansan sobre una columna central y jambas, las arquivoltas son aboceladas. Se distingue un vano cegado en la capilla del Cristo del Milagro, así como varios elementos decorativos reutilizados en los botareles de los arbotantes de la nave meridional: cabezas de clérigos, un atlante, leones y otros cuadrúpedos. (310) web local (Círculo Románico)
SEMANA SANTA EN EL BURGO DE OSMA
En estas bellas jornadas
El Burgo vive su encanto,
con procesiones sagradas
que a veces producen llanto.

Los cristianos penitentes
van celebrando sus pasos,
al ser devotos creyentes
que no precisan retrasos.

El Burgo de Osma es testigo
de sus procesiones Santas,
viendo a Cristo en el castigo
con dolores que te espantan.

Esta tierra castellana
que vive sus tradiciones,
se percibe más humana
en sus grandes procesiones.

Entre piedras milenarias
y recuerdos del pasado,
estas fechas solidarias
tienen su rumbo marcado.

El Burgo vive el presente
entendiendo sus razones,
sin querer estar ausente
de sus viejas sensaciones.

En sus costumbres cristianas
El Burgo vive pendiente,
con palabras tan humanas
que las percibe la gente.

Losas que guardan silencio
en sus calles principales,
el Burgo vive el misterio
de estos momentos normales.

Campanas que quedan mudas
para guardar penitencia,
las murallas son agudas
y siempre esperan clemencia.
G X Cantalapiedra.
EL RÍO UCERO DE TESTIGO
Entre murallas sagradas
y sus álamos al viento,
quedan mañanas pensadas
que siempre dan sufrimiento,

Siendo las noches templadas.
donde sobra algún aliento,
no quieres sombras guardadas
que no busque el pensamiento.

El río Ucero sonando
sobre murallas hermosas,
parece que va llorando
al no divisar las rosas.

Puede que suenen campanas
en las tardes más gozosas,
y que en algunas mañanas
se perciban otras cosas.

El río sigue su cauce
sin esperar bendiciones,
de vez en cuando algún sauce
nos deja sus reflexiones.

Las leyendas se amontonan
entre frases sin razones,
aunque poco solucionan
al no marcar sensaciones.

El Ucero va sonando
entre miradas perdidas,
sus ecos siguen volando
en las tardes deprimidas.

Puentes marcando caminos
donde se viven recuerdos,
de vez en cuando los pinos
hacen los momentos cuerdos.

Los silencios se marchitan
entre brisas del Ucero,
aunque las conciencias gritan
al ver muy de cerca el Duero.
G X Cantalapiedra.
EL BURGO DE OSMA Y BAEZA
Se viven los sentimientos
entre grandes tradiciones,
comentan que existen vientos
que dejan ciertas pasiones.

Machado lo comentaba
al hablar de cristianismo,
en sus escritos marcaba
dos pueblos que son lo mismo.

Los milagros de la tierra
que pregonan luz del día,
en su corazón se encierra
una bonita alegría.

Tradiciones que se sienten
entre las luces y velas,
en este abril se presienten
muchas frases que consuelan.

El Burgo de tradiciones
que marcan su vida plena,
dejando las sensaciones
de aquel calvario con pena.

Y Baeza sigue hoy pensando
quien le presta la escalera,
que el Cristo crucificado
quiere ver la primavera.

Canción del pueblo andaluz
que siente vivir la herida,
pensando siempre en Jesús
con el alma dolorida.

Hay tradiciones lejanas
que recorren los caminos,
entre costumbres humanas
con sus momentos divinos.

El Burgo de Osma y Baeza
son dos ciudades cristianas,
que tuvieron fortaleza
y fronteras musulmanas.
G X Cantalapiedra.
EL BURGO DE OSMA EN LAS FRÍAS MADRUGADAS,
Vienen los vientos helados en las frías madrugadas,
los campos hoy escarchados tienen sus hojas pasmadas.

El Burgo viene sintiendo esas noches congeladas,
donde las piedras se agrietan si llegan a estar mojadas.

Murallas que van sintiendo las noches más escarchadas,
y el Burgo sigue creyendo que son horas delicadas.

En estos fríos de Soria que dejan huellas marcadas,
siempre viene a la memoria ciertas noches angustiadas.

Cuando los vientos del norte dejan sus horas grabadas,
no existe ningún resorte en las horas trabajadas.

El Ucero suelta frío con tristeza de nostalgia,
y El Burgo mira a su río por sentir su bella magia.

Las campanas repicando sobre esta tierra encantada,
parece que van clamando a la tierra abandonada.

Estos hielos temerosos que abundan por las mañanas,
nunca pueden ser dichosos si sus promesas son vanas.

Fríos que llaman sorianos en las duras madrugadas,
donde sufren los hermanos sobre las tierras labradas.

El Burgo sabe de fríos con sonidos de campanas,
y a la vez tiene dos ríos que quieren corrientes sanas.

Este frío tenebroso que puede marcar su pausa,
es un peligro forzoso que nunca explica su causa.

El Burgo marca silencio con sonidos de campanas,
y el frío no tiene precio ni quiere cosas profanas.

Las madrugadas terribles dejan praderas heladas,
que nos parecen visibles con escarchas delicadas.

El Burgo marcha dichoso aunque vengan las heladas,
este clima belicoso quiere las casas cerradas.

El frío marca razones de soledades intensas,
a la vez que da emociones de poner las piedras tensas.
G X Cantalapiedra.
EL UCERO DE TESTIGO
Hay delirios y mentiras
que puede llevarse el viento,
cuando los labios suspiran
se nota su sufrimiento.

El Ucero de testigo
con su correr permanente,
no sabe si es un castigo
lo que comenta la gente.

Brillos del agua corriendo
sobre su Ribera altiva,
el Ucero va sintiendo
cierto viento que motiva.

Los lamentos quedan rotos
sin explicar sus razones,
la vida nos pone cotos
que dañan los corazones.

Piedras que marcan caminos
entre sendas peligrosas,
El Ucero tiene signos
de ver vidas orgullosas.

Deja que siga su curso
ese río castellano,
el siempre tiene el recurso
de ser su cauce soriano.

Entre sombras del pasado
El Ucero marcha erguido,
no es un río complicado
ni quiere verse perdido.

Testigo de su contorno
entre vientos afligidos,
aguas sin ningún retorno
dejan los sueños heridos.

El Ucero va orgulloso
no le asusta su destino,
y el Duero más vanidoso
le recoge en su camino.
G X Cantalapiedra.
NO LE PIDAS AL UCERO
No le pidas al Ucero
en las noches heladoras,
que su sonido de acero
pueda aliviar ciertas horas.

No le pidas más silencio
cuando los vientos afloran,
las murallas dan misterio
a la vez que bien decoran.

Sentir sus brisas heladas
en las noches del invierno,
con praderas escarchadas
que tienen el frío eterno.

Este Ucero bien nacido
entre tierras de templarios,
es a la vez acogido
sin hablarnos de calvarios.

El Ucero va sufriendo
vientos que llegan del norte,
su Ribera va sintiendo
el frío que es un resorte.

Puentes que marcan distancia
entre murallas altivas,
piedras que dan arrogancia
a muchas fechas festivas.

El Ucero me apasiona
cuando le miro de cerca,
mi corazón se emociona
sin ser mi conducta terca.

Este río tan soriano
que tiene bella Ribera,
me parece más humano
en tiempo de primavera.

Álamos de su Ribera
entre paisajes preciosos,
existe alguna pradera
con sentimientos gozosos.
G X Cantalapiedra.
EL BURGO MARCÓ LA MINIMA
Brisas de vientos helados
se notaron en su ambiente,
El Burgo tiene grabados
fríos que dan aliciente.

La noche dejó sus huellas
con sus fríos temporales,
donde se ven las estrellas
de mil formas naturales.

El Burgo de Osma es testigo
de sus vientos invernales,
y El Ucero es el amigo
de costumbres ancestrales.

Murallas llenas de historia
con sus almenas cuidadas,
lugares que fueron gloria
con muchas fechas logradas.

La Cruz del Siglo respira
esos fríos anormales,
sobre su cima se gira
sin tener causas normales.

El Burgo no se lamenta
de estos fríos tenebrosos,
en su conciencia alimenta
otros tiempos más gozosos.

Con un grado bajo cero
el termómetro lo siente,
no muy lejos marcha el Duero
que mucho frío presiente.

El Abión pierde cauce
pero nos deja su frío,
en el otoño se place
de sentirse mucho río.

En estas tierras sorianas
con sus fríos heladores,
se divisan las mañanas
con ritmos trabajadores.
G X Cantalapiedra.
COMO TESTIGO EL BALCÓN DE LA GALIANA
En el año de 1980, aquellos dos hombres, en el mes de agosto a primeros, vivieron diferentes situaciones, en la provincia de Soria. Habían pasado 37, años, y comentando sus aventuras y ratos de miedo, en “El desguace de La Virgen de la Salud”, del barrio de Hortaleza en Madrid, se contaron sus desventuras de aquellos años del cambio político en España, más lo que al comentarlo les impacto, fue lo de una noche de verano, donde los dos conductores, con coches de la marca SEAT, sufrieron alrededor de las tres de la madrugada, Donde no se atrevían a contar su historia, ya que cada cual por su lugar, comentaron que anduvieron como unos 25, kilómetros sin darse cuenta de nada, como si ambos coches no tocaran el suelo, y aunque fue en distintos sitios no eran nada lejanos, el mayor de edad de los dos conductores, le comento a su compañero de partida de cartas, Yo venía de San Leonardo, y sin enterarme de nada, me vi en la entrada del Burgo de Osma, y el otro compañero le dijo, a la misma hora de un lunes por la noche o sea un martes de madrugada, me fui desde Los Altos de Ayllón, hasta la entrada del Puente sobre el río Duero, el llamado del romancero del Cid. Los dos amigos se quedaron perplejos, eran las historias en las mismas fechas y sobre el terreno más desértico de España. Sin pensarlo demasiado, decidieron irse un buen día del mes de mayo del año, 2017, para de nuevo poder vivir aquella etapa de su vida en las tierras de Soria. Todo fue normal, hasta empezar a subir la Cuesta de La Galiana, donde en su balcón pararon el coche Opel, que llevaban. Entre los enebros y aquella maravillosa vista del Cañón del Río Lobos, estuvieron como más de media hora, donde el hombre mayor comentaba, esa noche no recuerdo nada del misterio que te conté. Una vez reflexionando sobre aquel misterio, continuaron camino hasta El Burgo de Osma, donde pararon a comer, y se pasearon por sus calles principales, donde pudieron ver libros del misterio de los templarios, sobre el Cañón de dicho Río Lobos, que se une al Ucero en el principio de dicha Cuesta, o sea el nacimiento del Ucero. La tarde se les vino encima, y salieron camino de Madrid, por San Esteban de Gormaz, y pasando por todos aquellos lugares donde según el hombre más joven, ni rodo el coche, y su vista, no diviso nada en todo aquel camino de curvas, y empalmes de caminos y carreteras. Eran puntos iguales y distintos, que tan solo les separaban unos cuantos kilómetros, al estar en Los Altos de Ayllón, ya anochecía, y sus miradas al horizonte se perdían, al no existir ninguna referencia, ni localidad que la pudieran tener a la vista. Solo el murmullo de algún motor en la lejanía, les hacía creer que estaban en territorio de Soria, sin poder explicar nada de aquel misterio, que tanto les había hecho pensar, Una vez pasado como media hora y siendo plenamente de noche, empezaron a sentir frío y miedo, y sin dudarlo se subieron a su coche, para reiniciar su camino hacia Madrid. Eso sí, se dieron cuenta que los dos hombres, sufrieron algún misterio sin explicar, que les hacía sentirse inseguros, y sin dejar de mirar la parte de arriba de su Opel, pasaron por los aledaños de Ayllón y Riaza, pero al llegar a la curva del río Serrano, algo raro les metió el miedo en el cuerpo, se ve que la rueda delantera, rozo con el salvabarros, y su gruñido, fue terrible, continuaron hacia Madrid, y su camino desde aquel imprevisto, que no les dio por mirar el coche desde fuera, era de sobresalto, cada curva los chillidos se volvían a escuchar, y al llegar frente a Buitrago, por fin detectaron el fallo del amortiguador delantero, y su retorno hasta Madrid, fue de calma y miedo, que se callaron, sin explicar a nadie de dicho “desguace”, aquel viaje para encontrar, el motivo de dicha anomalía, en aquella noche del mes de agosto, donde las cosechadoras no funcionaban, al estar el ambiente frío, por debajo de los 20, grados. Hay misterios que nadie sabe su trayectoria, y los miedos acumulados en las noches, se vuelven fastidiosos.... G X Cantalapiedra.
SEPTIEMBRE NOS VA LLEGANDO
En este mes de calores
las conciencias nos lastiman,
sufriendo ciertos sudores
que en el frío se eliminan.

Cuando septiembre se luce
de tormentas torrenciales,
el tiempo deja su cruce
al ver lluvias naturales.

Septiembre de negras brisas
que quieren romper las calles,
los vientos marcan sus prisas
envueltos en mil detalles.

Septiembre nos va dejando
los campos con la otoñada,
verdes que vienen brillando
con su sombra recatada.

Viñedos que marcan fechas
de su cosecha dichosa,
manzanas y buenas setas
en la época gozosa.

Este septiembre nos marca
sus caminos tenebrosos,
y en sus penas nos embarca
al ver signos no dichosos.

Miramos al horizonte
de los caminos del viento,
y vemos que existe el monte
que quisiera dar aliento.

Septiembre nos va llegando
con sus prisas y lamentos,
y le vamos recordando
con aires de sufrimientos.

El otoño se aproxima
sin declarar intenciones,
tememos subir su cima
que te da complicaciones.
G X Cantalapiedra.
UXAMA Y EL PESO DE LA HISTORIA
Sombras de viejas batallas
sobre su historia pasada,
sin existir las murallas
su tierra fue conquistada.

Piedras llenas de recuerdos
entre culturas marcadas,
los romanos fueron cuerdos
dejando rutas grabadas.

Musulmanes de la Luna,
Atalayas bien trazadas,
los cristianos de fortuna
lograron tierras ganadas.

Uxama tiene sus ruinas
en una cima encantada,
allí desde sus colinas
se ve la Güera anhelada.

Arévacos sufridores
de culturas siempre extrañas,
guerreros siendo pastores
luchan al ver alimañas.

Uxama viendo el abismo
de otras tropas bien armadas,
fue buscando el cristianismo
entre sufridas cruzadas.

Tres siglos de historia viva
en las tierras castellanas,
que mucho al pueblo motiva
viendo a fuerzas musulmanas.

Uxama de Los Templarios
soñadores de esperanza,
tierra de llanto y calvarios
que cambiaron la balanza.

Uxama sigue en su cumbre
como del tiempo guardada,
solo el viento la descubre
en la fría madrugada.
G X Cantalapiedra.