Hoy, 14 de febrero, día de los enamorados, sólo soy capaz de pensar en mi viejo
amigo Beni. Trato de apartar el sabor amargo del presente con aquellos recuerdos de infancia, de frío y de calor, de pantalones cortos y de patatas asadas al calor de la estufa que nos había construído su hermano Alberto en una de las
cuevas que se convertían en nuestra
casa de niños. Prefiero pensar sólo en aquellos años, que teníamos tan poco que eramos los más ricos de la nada, y aún así eramos capaces de llenar nuestra
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