LA ZORRA.-
En Deza, en mis tiempos de chaval estaban prohibidas las armas de fuego. Por ello, al no poder cazar aumentó de una manera exagerada la población de conejos y demás especies cinegéticas. Ello llevó consigo, pues la naturaleza es muy sabía, un alza en el número de raposas a las que nosotros llamamos llanamente zorras. No me mires, que no he dicho nada malo.
Cuando se restableció la caza, en las casas de los cazadores se comieron muchas liebres y conejos, amen de exquisitas perdices. ... (ver texto completo)
En Deza, en mis tiempos de chaval estaban prohibidas las armas de fuego. Por ello, al no poder cazar aumentó de una manera exagerada la población de conejos y demás especies cinegéticas. Ello llevó consigo, pues la naturaleza es muy sabía, un alza en el número de raposas a las que nosotros llamamos llanamente zorras. No me mires, que no he dicho nada malo.
Cuando se restableció la caza, en las casas de los cazadores se comieron muchas liebres y conejos, amen de exquisitas perdices. ... (ver texto completo)
Entre el abuelo y pefeval nos traen amenos relatos costumbristas o historias cinegéticas de la vida rural de Deza. Parece que no hay más dezanos con memoria o con ganas de contarnos experiencias ya idas. Algunos se preguntarán, ¿y para qué? Pues para qué va a ser...