Hoy el famoso Roldán ha recobrado la libertad, sin llegar a cumplir ni la mitad de la condena. A pesar de ello dice que lo ha pagado muy caro; pero del dinero nada de nada. Ha dicho en declaraciones a la prensa que ahora vivirá con su exigua pensión de jubilado y que con ello se conformará. Ya han salido voces diciendo que vivirá así tres o cuatro meses y que después cuando ya nadie se acuerde de él, desaparecerá y se instalará en sus grandes y suntuosas posesiones que tiene en diferentes partes ... (ver texto completo)
Ay, abuelo, nos hablas de honor. El honor, en un país como el nuestro, era verde (y no hablo de ningún cuerpo policial, que conste) y se lo comió un burro.
Aquí, conceptos como "palabra de honor" esa promesa o compromiso que hace alguien de actuar o comportarse en cierta forma, o de asegurar que es verdad lo que afirma; ser "hombre de palabra", o sea el honrado, leal y cumplido; "faltar a la palabra" que como deberíamos saber es romper uno su compromiso o su promesa de hacer algo o de comportarse en cierta forma, o "no tener uno palabra" con lo que te tacharían de incumplido, desleal o insincero, son, digo, conceptos trasnochados en este monipodio que hemos convertido esto que todavía llamamos España.
Aquí, al final, unos se tapan a otros, por mucho que se ladren de cara a la galería, y el que trinca dinero público no lo devuelve ni a la de tres, amparado por unas leyes que se lo permiten. Unos añitos en la trena (los pocos que caen en desgracia) y... a vivir que son dos días, que a los cien años... "tos" calvos. Y algún imbécil nos llamará trasnochados, retrógrados o tal.
Dan ganas de exiliarse en la Antártida con los pingüinos. Total, un poquito más de frío... ... (ver texto completo)
Aquí, conceptos como "palabra de honor" esa promesa o compromiso que hace alguien de actuar o comportarse en cierta forma, o de asegurar que es verdad lo que afirma; ser "hombre de palabra", o sea el honrado, leal y cumplido; "faltar a la palabra" que como deberíamos saber es romper uno su compromiso o su promesa de hacer algo o de comportarse en cierta forma, o "no tener uno palabra" con lo que te tacharían de incumplido, desleal o insincero, son, digo, conceptos trasnochados en este monipodio que hemos convertido esto que todavía llamamos España.
Aquí, al final, unos se tapan a otros, por mucho que se ladren de cara a la galería, y el que trinca dinero público no lo devuelve ni a la de tres, amparado por unas leyes que se lo permiten. Unos añitos en la trena (los pocos que caen en desgracia) y... a vivir que son dos días, que a los cien años... "tos" calvos. Y algún imbécil nos llamará trasnochados, retrógrados o tal.
Dan ganas de exiliarse en la Antártida con los pingüinos. Total, un poquito más de frío... ... (ver texto completo)