En la Venta de Tanas, había un gran rebaño de ovejas las cuales proveían a sus habitantes, la carne, la leche y el queso. Al esquileo de las mismas, estábamos invitados toda la familia y los peques lo pasábamos bomba pues corríamos detrás de las reses para cogerlas cuando les tocaba entrar en la "barbería" pues no iban muy a gusto que digamos. Los esquiladores venían de fuera y llevaban consigo su equipo de tijeras para cortarles el vellón y también unas máquinas de cortar, como aquellas que los ... (ver texto completo)
Había tres ocasiones en las que los chavales hacíamos fiesta tal como si fuesen de precepto: La que he narrado anteriormente del esquileo de las ovejas de la abuela, el catar el colmenar (que también era de su propiedad) y el matar los cochinos en nuestra casa. El maestro decía que éramos un pueblo atrasado, por estas cuestones; pero a ver como íbamos a adquirir los conocimientos en la materia, si no los veíamos con los propios ojos.
Un abrazo.
Un abrazo.