La casilla que se ve en segundo plano, proyectada y pagada por mi padre, allá por los años 50 del siglo pasado fue construída bajo la dirección del cantero señor
Bodega, venido de
Trillo (Guagalajara) que se aposentó aquí en
Deza con sus hijos, en donde echaron raices y vivieron muchos años en el
pueblo dedicándose a la construcción.
La
piedra se trajo del Calaizo y los adobes se hicieron en la misma
finca con
agua cogida del navajo próximo y vecino de la misma finca, llamado de
San Roque.
Un abrazo