Que guapos aqui los gatillos.
Qué no son listos ni ná.
En estos días hace frio en las
casas de los
pueblos, a pesar de que se estan habilitando, los gatillos de
casa, se refugian entre unas bigas que hay encima de la cocina, cuando sobre las ocho de la tarde cojo el
camino de vuelta a la ciudad, les oigo encima del techo. Y me hace gracia, a mi hermano no demasiada, pero los pobres pasan bastante frio, y claro. Ese lugar les debe encantar.