Estuve una vez invitada por Vicente en su
casa y éste es un
rincón maravilloso, sobre todo a partir de Junio. Si por la mañana te sientas a leer un libro a la
sombra de la parra, te sentirás en el
cielo. ¡Con aquella quietud y aquel silencio humanno, roto sólo por los pajaritos...!
Siempre lo recordaré con cariño.