Buenos días
Deza: El 27 de diciembre de aquellos tiempos, vísperas de Loa
Santos Inocentes, todos los quintos de aquel año (26 en el mío) ya estábamos haciendo y programando las muchas cosas que pensábamos llevar a cabo, en "nuestro día" grande. Ya se habían ensayado los pregones o bandos, escogida la
casa y la cocinera para la gran farra y naturalmente, el menú. Este podía variar en su composición, según los gallos arrestados y requisados según la
costumbre, juntamente con las vueltas de chorizos
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