Con la fantasía de mi imaginación, que vaya vuelos que tiene la pájara, estoy viendo ahora mismo, salir atropelladamente, a borbotones, del negro
pozo del plateado saxofón, las notas de un pasodoble. Pasodoble que recorrió en esta ocasión las
calles de mi querida
Deza, en los días grandes de sus Fietas Mayores. No importa el año: importa la sensación que produce en nuestro corazón el recuerdo imborrable de aquellos años pasados, que no volverán.
Un abrazo.