… y al prójimo como a ti mismo.
Entre las horas que pasábamos en el colegio y los juegos de la calle, todavía nos quedaba tiempo para dejar en mal lugar al amigo Rousseau. El que tardaba en asomar por la calle cualquier personaje diferente del común, y susceptible por tanto de sufrir la mofa, befa y escarnio de los cabroncetes del barrio que no desaprovechábamos la ocasión que se nos ofrecía de regalarnos un motivo de entretenimiento. Quien no se libraba nunca de la chufla era el Federico, un ... (ver texto completo)
Entre las horas que pasábamos en el colegio y los juegos de la calle, todavía nos quedaba tiempo para dejar en mal lugar al amigo Rousseau. El que tardaba en asomar por la calle cualquier personaje diferente del común, y susceptible por tanto de sufrir la mofa, befa y escarnio de los cabroncetes del barrio que no desaprovechábamos la ocasión que se nos ofrecía de regalarnos un motivo de entretenimiento. Quien no se libraba nunca de la chufla era el Federico, un ... (ver texto completo)