Isaac y Sara se casaron y por supuesto fueron de Luna de Miel. Cuando regresaron, Sarah inmediatamente telefoneó a su madre Leah.
- ¡Bueno! -preguntó Leah- ¿cómo fue la Luna de Miel, cariño?
- ¡Oh mamá, -respondió Sarah- la Luna de Miel fue fantástica. Fue todo muy romántico, y.. y...
Entonces Sara se largó a llorar.
- ¡Oh mamá, apenas llegamos, Isaac comenzó a usar un lenguaje terrible... Me dijo cosas que nunca había esperado escuchar, todas esas palabras escandalosas, denigrantes. Por favor, mamá, vení en tu coche ahora y llévame a casa!
- ¡Tranquila, cariño -dijo Leah, tratando de calmarla- ¿cuéntale a tu madre lo qué ha sido tan horrible. No seas tímida, dime qué palabras ha utilizado Isaac. No lo creía capaz?
- ¡Por favor, mamá, estoy demasiado avergonzada para repetirlas, son palabras terribles, avergonzantes!
La madre corre desesperada a la casa de Sarah para llevarla.
- ¿Bubeleh, bubeleh tienes que decirme, tienes que decirme que palabras horribles te ha dicho, fueron tan graves?
Sin dejar de llorar desconsoladamente, Sarah responde:
- ¡Oh mamá, es que utilizó palabras como lavar, cocinar, planchar, limpiar...!
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