Las libertades públicas tienen gran cantidad de limitantes lícitas e ilícitas, entre las que se encuentran las nuevas formas de esclavitud, en las que por lo general en ningún país, independientemente de su nivel de desarrollo, nunca se repara. Me parece que una misión que podría asumir la sociedad civil en la actualidad, es la de realizar esfuerzos para difundir a nivel mundial este grave problema de la esclavitud contemporánea, sumando voluntades, conciencias y acciones para combatirla y prevenirla.
Las Nuevas formas de esclavitud:
Desde el surgimiento del Estado Liberal de Derecho, la esclavitud ha sido tal vez el asunto de derechos humanos que ha despertado mayor interés a nivel internacional. Sin embargo, a pesar de su condena histórica y universal, la nueva esclavitud en sus formas de expresión es un problema grave que persiste en nuestros días en todo el mundo, incluso en países con un nivel de desarrollo comparativamente más alto que el de los países discriminatoriamente denominados del "tercer mundo", donde se da un fenómeno similar al del narcotráfico, donde aquellos países son los mayores consumidores.
La palabra "Esclavitud" tiene muchas caras, abarca en la actualidad gran cantidad de violaciones a los derechos humanos. Además de la tradicional trata de esclavos, la esclavitud se hace evidente también en abusos tales como la esclavitud doméstica de migrantes nacionales o extranjeros; la servidumbre por deudas; la trata de personas; el tráfico de mujeres; la venta de niños; la prostitución infantil; la utilización de niños en la pornografía; la explotación del trabajo infantil; la utilización de niños en los conflictos armados, la venta de sangre y órganos humanos, entre otros. Por ejemplo, en Europa, en países como España, Alemania Francia e Italia se presentan los mayores problemas de tráfico ilegal de personas de todo el continente, siendo las víctimas principalmente de Colombia, Brasil, Venezuela y Ecuador, Hungría, República Checa y Ucrania. El problema tiene su origen fundamentalmente en las precarias condiciones económicas y la ignorancia en las que viven hombres y mujeres que son en su gran mayoría trabajadores migrantes, sin papeles y con edades comprendidas entre los 18 y los 40 años. Muchos de ellos llegan a Europa dejando una importante deuda en sus países de origen para pagar sus gastos de viaje, con la esperanza de encontrar trabajo o engañados por las redes de traficantes con falsas promesas sobre la posibilidad de encontrar un empleo. La mayor parte de las víctimas de este tipo de esclavitud no pueden defenderse, provienen de los grupos socioeconómicos más vulnerables en sus países natales; no hablan el idioma local; no conocen sus derechos; han sido aislados del mundo exterior y no saben a quién pedir ayuda; temen a las represalias de sus traficantes; no sienten que la policía pueda protegerlos y en muchos casos no denuncian por miedo a ser deportados. Casi todas han sido sometidas a malos tratos, verbales o físicos y/o abusos sexuales.
En lo tocante a las redes de prostitución, citando otro ejemplo, se tiene conocimiento que en gran cantidad de países se dan muchos casos de violencia física y moral y violaciones para forzar a las mujeres y a menores a ejercer el comercio sexual. Muchos aguantan el trabajo excesivo y condiciones de vida deplorables con la esperanza de conseguir algún día ingresos suficientes y ser capaces de enviar algún dinero a sus familias. La promesa de una posible regularización mantiene a las mujeres en esa situación de dependencia y sumisión forzada. Además, el confinamiento, la mala calidad de vida y de condiciones laborales, la violencia física e incluso el abuso sexual, la falta de contacto con el mundo exterior y con su país de origen, producen en la víctima serios traumas psicológicos. Esta situación se presenta de manera muy evidente en los Estados Unidos de América, respecto de personas provenientes en su mayor parte de Centroamérica y México.
Como por supuesto las prácticas contemporáneas de esclavitud son clandestinas no es posible tener información 100% objetiva y confiable sobre su magnitud; menos aún descubrirla, sancionarla o suprimirla. No obstante, existen evidencias suficientes de que las nuevas formas de esclavitud son vastas y se hallan muy difundidas en prácticamente todo el mundo occidental. Basta con señalar que de acuerdo con cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), actualmente se explota en diversas modalidades el trabajo de 100 millones de niños (1.6 % de la población mundial).
Gracias a gran cantidad de pruebas y estudios presentados ante los órganos de derechos humanos de Naciones Unidas y otros organismos internacionales, se han generado importantes datos oficiales, de los que se deduce que no existe una distinción neta entre las causas que originan las diversas formas de esclavitud contemporánea, aunque si existe consenso en que su caldo de cultivo es la suma de la pobreza materia ... (ver texto completo)
Las Nuevas formas de esclavitud:
Desde el surgimiento del Estado Liberal de Derecho, la esclavitud ha sido tal vez el asunto de derechos humanos que ha despertado mayor interés a nivel internacional. Sin embargo, a pesar de su condena histórica y universal, la nueva esclavitud en sus formas de expresión es un problema grave que persiste en nuestros días en todo el mundo, incluso en países con un nivel de desarrollo comparativamente más alto que el de los países discriminatoriamente denominados del "tercer mundo", donde se da un fenómeno similar al del narcotráfico, donde aquellos países son los mayores consumidores.
La palabra "Esclavitud" tiene muchas caras, abarca en la actualidad gran cantidad de violaciones a los derechos humanos. Además de la tradicional trata de esclavos, la esclavitud se hace evidente también en abusos tales como la esclavitud doméstica de migrantes nacionales o extranjeros; la servidumbre por deudas; la trata de personas; el tráfico de mujeres; la venta de niños; la prostitución infantil; la utilización de niños en la pornografía; la explotación del trabajo infantil; la utilización de niños en los conflictos armados, la venta de sangre y órganos humanos, entre otros. Por ejemplo, en Europa, en países como España, Alemania Francia e Italia se presentan los mayores problemas de tráfico ilegal de personas de todo el continente, siendo las víctimas principalmente de Colombia, Brasil, Venezuela y Ecuador, Hungría, República Checa y Ucrania. El problema tiene su origen fundamentalmente en las precarias condiciones económicas y la ignorancia en las que viven hombres y mujeres que son en su gran mayoría trabajadores migrantes, sin papeles y con edades comprendidas entre los 18 y los 40 años. Muchos de ellos llegan a Europa dejando una importante deuda en sus países de origen para pagar sus gastos de viaje, con la esperanza de encontrar trabajo o engañados por las redes de traficantes con falsas promesas sobre la posibilidad de encontrar un empleo. La mayor parte de las víctimas de este tipo de esclavitud no pueden defenderse, provienen de los grupos socioeconómicos más vulnerables en sus países natales; no hablan el idioma local; no conocen sus derechos; han sido aislados del mundo exterior y no saben a quién pedir ayuda; temen a las represalias de sus traficantes; no sienten que la policía pueda protegerlos y en muchos casos no denuncian por miedo a ser deportados. Casi todas han sido sometidas a malos tratos, verbales o físicos y/o abusos sexuales.
En lo tocante a las redes de prostitución, citando otro ejemplo, se tiene conocimiento que en gran cantidad de países se dan muchos casos de violencia física y moral y violaciones para forzar a las mujeres y a menores a ejercer el comercio sexual. Muchos aguantan el trabajo excesivo y condiciones de vida deplorables con la esperanza de conseguir algún día ingresos suficientes y ser capaces de enviar algún dinero a sus familias. La promesa de una posible regularización mantiene a las mujeres en esa situación de dependencia y sumisión forzada. Además, el confinamiento, la mala calidad de vida y de condiciones laborales, la violencia física e incluso el abuso sexual, la falta de contacto con el mundo exterior y con su país de origen, producen en la víctima serios traumas psicológicos. Esta situación se presenta de manera muy evidente en los Estados Unidos de América, respecto de personas provenientes en su mayor parte de Centroamérica y México.
Como por supuesto las prácticas contemporáneas de esclavitud son clandestinas no es posible tener información 100% objetiva y confiable sobre su magnitud; menos aún descubrirla, sancionarla o suprimirla. No obstante, existen evidencias suficientes de que las nuevas formas de esclavitud son vastas y se hallan muy difundidas en prácticamente todo el mundo occidental. Basta con señalar que de acuerdo con cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), actualmente se explota en diversas modalidades el trabajo de 100 millones de niños (1.6 % de la población mundial).
Gracias a gran cantidad de pruebas y estudios presentados ante los órganos de derechos humanos de Naciones Unidas y otros organismos internacionales, se han generado importantes datos oficiales, de los que se deduce que no existe una distinción neta entre las causas que originan las diversas formas de esclavitud contemporánea, aunque si existe consenso en que su caldo de cultivo es la suma de la pobreza materia ... (ver texto completo)