Dice mi
amigo Javier que muchas personas consideran la
amistad como intercambio de favores y que cuando no existe reciprocidad, deja de existir la amistad.
Una cosa es que, por amistad, hagas un préstamo que, naturalmente, esperas recuperar y otra que invites a una cerveza y esperes que la otra persona se obligue a devolver la invitación. Si invito a
comer a un amigo, es porque esa compañía me resulta agradable y ello no debería crear expectativas de retorno. Por supuesto, si se produce, pues encantado,
... (ver texto completo)