El herrero debía " aguzar" o calzar las
rejas, herrar a todos los animales domésticos dedicados a las labores diarias de transporte,
agricultura y servicios, debiendo proporcionar siempre
el hierro necesario para fabricar los llamados "callos" o herrajes.
El oficio de herrero era compatible con otros trabajos, como labrador o carpintero. Había herreros como el de
Somosierra y
Robregordo que tenían trabajo más que suficiente por la situación en el paso del
Puerto.