El profesor Claude Demargue de la Universidad de Toulouse (departamento de Arqueología y Metalurgia antigua) que a principios de los 70, hizo un estudio sobre el Cerro de los Almadenes, llegó a la conclusión de que los numerosos fragmentos de ladrillo escorificado que encontró, provenían del revestimiento interior de los hornos de fusión que licuaban el mineral, cuyos restos se encuentran situados sobre la plataforma superior del cerro, donde se beneficiarían, por la tirada, de fuertes corrientes ... (ver texto completo)