SEGOVIA


¡Qué belleza!
4º Geoparque Mundial UNESCO Las Loras - Fundación VIII Centenario de la Catedral - Burgos 2021
La venerables piedras del acueducto, como de otros muchos monumentos de esta ciudad "agradecerán" la ausencia de ruidos, vibraciones y humos. Sería buna buena idea que todos los casos monumentales de nuestros pueblos y ciudades pudieran prescindir de todos los inconvenientes que traen los vehículos a motor y esos espacios quedarán para los humanos que quieren vivir sin agobios y disfrutar de su ciudad.
Vivo sin vivir en mí

Vivo sin vivir en mí,
y de tal manera espero,
que muero porque no muero.

Vivo ya fuera de mí
después que muero de amor;
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí;
cuando el corazón le di
puse en él este letrero:
que muero porque no muero.

Esta divina prisión
del amor con que yo vivo
ha hecho a Dios mi cautivo,
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel, estos hierros
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué vida tan amarga
do no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga.
Quíteme Dios esta carga,
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.

Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo, el vivir
me asegura mi esperanza.
Muerte do el vivir se alcanza,
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.

Mira que el amor es fuerte,
vida, no me seas molesta;
mira que sólo te resta,
para ganarte, perderte.
Venga ya la dulce muerte,
el morir venga ligero,
que muero porque no muero.

Aquella vida de arriba
es la vida verdadera;
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva.
Muerte, no me seas esquiva;
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.

Vida, ¿qué puedo yo darle
a mi Dios, que vive en mí,
si no es el perderte a ti
para mejor a Él gozarle?
Quiero muriendo alcanzarle,
pues tanto a mi Amado quiero,
que muero porque no muero.

Teresa de Jesús
Nos vemos en Segovia...
Turística y hermosa...
Esta réplica de la Loba Capitolina llegó a Segovia en el año 1974. La Loba Capitolina es el símbolo de la ciudad de Roma y hasta hace poco se creía que el origen de este bronce era el siglo VI antes de Cristo, aunque se daba por seguro que los gemelos fueron añadidos en el siglo XV por Pollaiolo. Por eso a nadie extrañó entonces que la municipalidad de Roma quisiera regalar una de sus más preciadas esculturas a la ciudad de Segovia, como reconocimiento a nuestro pasado romano. Según la mitología romana, Luperca era el nombre de la loba que amamantó a Rómulo y Remo después de que el rey Amulio ordenase ahogarles y la corriente les arrastrara a una orilla del río Tíber, donde fundaron Roma
Es gratificante escuchar música tradicional y admirar los bailes regionales en calles y plazas.
Torre hermosa que quiere rivalizar en altura con otra de la propia ciudad.
Iglesia de San Millán:

Uno de los mayores monumentos románicos de Segovia, que alcanza dimensiones catedralicias. Construida entre 1111 y 1126, posteriormente sufrió añadidos en el s. XIII y reformas en el XVII. Su esquema de portadas, ventanales, columnas, etc, creó escuela entre las posteriores edificaciones segovianas; sus capiteles tienen un rico repertorio escultórico, con motivos neotestamentarios relacionados con la Natividad, que sorprenden al tratarse de una iconografía más típica del tardorrománico que de esta fase primitiva a la que se atribuye su construcción. De todo el conjunto, la cabecera junto con los pórticos, es la parte más vistosa. Asimismo, destacan su galería meridional que es la más antigua, y su torre en el flanco septentrional adosada al presbiterio, que la mayoría de los autores consideran mozárabe, del s. X. (62)

La torre es mozárabe, aunque se cubrió posteriormente por un esgrafiado moderno, que impide ver su fábrica original. El templo consta de tres naves divididas en cinco tramos, con tres portadas, el transepto no destaca en planta, aunque si en altura, posee cimborrio sobre el crucero y una cabecera de tres ábsides. Se alzan, estos últimos, sobre un pequeño zócalo, del que surgen unas columnas que lo recorren hasta el alero. En cada calle se abre una ventana de arco de medio punto que apea en columnas acodilladas, a su vez está doblado por otro arco y tiene una chambrana abilletada. De sus cimacios nace una imposta que recorre el ábside sin atravesar la columna. Los ábsides laterales muestran una sola columna y una ventana rasgada en el eje, con un simple arco de medio punto. En los biseles de la cornisa vemos flores de cuatro pétalos inscritos en clípeos y en los canes: rollos, elementos vegetales y figurativos.
Al interior, se divide la nave de la cabecera por medio de un arco de medio punto doblado, accedemos al presbiterio, cubierto con bóveda de medio cañón reforzada por fajones. El hemiciclo central se cubre con bóveda de horno que nace de una imposta abilletada. El piso bajo está recorrido por una arquería de medio punto, que en el piso superior está abierta debido al cuerpo de ventana.. La decoración de los capiteles es vegetal y figurada, mostrando entre estos últimos escenas de la vida de Cristo. Las capillas laterales siguen este mismo esquema. Tanto el brazo del transepto como el resto de la nave se cubren con bóveda de cañón. En el cimborrio encontramos una cerramiento prismático que se alza sobre cuatro formeros doblados y cuatro trompas que sostienen la cúpula. A su vez está dividida por dobles parejas de arcos paralelos que la cruzan, arrancando y descansando en ménsulas. En los capiteles de los formeros se representa el Tetramorfos.
El resto de la nave se divide en cinco tramos separados con pilares cruciformes con semicolumnas en sus cuatro frentes, la decoración de sus capiteles se basa en elementos vegetales y figurativos, entre ellos escenas de la infancia de Cristo.
Respecto a los accesos, destacaremos la portada monumental del lado occidental, formada por arco de medio punto con decoración de rosetas tetrapétalas y cuatro arquivoltas con rosetas octopétalas. Descansan sobre capiteles con decoración emparejas de arpías, personajes con largas melenas, vestidos con túnicas y una pareja de esfinges. La portada septentrional es de arco de medio punto con cuatro arquivoltas vegetales, que apoyan en una imposta de rosetas y capiteles con leones, arpías con alas extendidas y grifos afrontados. La puerta meridional cierra su arco con un tímpano adovelado que apoya en ménsulas con leones y bóvidos. En el tímpano hay un ángel que dirige sus manos hacia un personaje barbado, tras él encontramos una representación infernal del glouton. Tras el ángel hay trasfiguras sedentes.
Las dos galerías porticadas se componen de once arcos que intercalan pilares cúbicos. Los arcos son de medio punto y apean en dobles columnas, cuyos capiteles son historiados, con escenas de la Infancia de Cristo, y zoomórfos. (355) web local (Círculo Románico)
En España lo mejor es el pueblo. Siempre ha sido lo mismo. En los trances duros, los señoritos invocan la patria y la venden; el pueblo no la nombra siquiera, pero la compra con su sangre y la salva.
Antonio Machado
Calle pegada a la muralla que defendía a la ciudad y a sus habitantes.
Vista parcial del acueducto de SEgovia con la hornacina central y la imagen de la Virgen de la Fuencisla, Patrona del lugar.
SEGOVIA Y DON ANTONIO MACHADO
Los recuerdos se amontonan
en la ciudad castellana,
mientras las piedras razonan
al ver sus frases humanas.

Machado pisó Segovia
con ese verso encantado,
que parece ser la gloria
si le llevas a tu lado.

Segovia marcó camino
en su mundo razonado,
a veces es cualquier signo
quien le hace rumbo anhelado.

Machado trazó caminos
de su rumbo enamorado,
sin ser sus pasos divinos
tuvo el misterio guardado.

Los caminos de Castilla
fueron signos evocados,
versos que son maravilla
en cuadernos bien cuidados.

Las sombras fueron creciendo,
su fama la va ganando,
sus huellas siguen fingiendo
todo aquel camino andado.

Piedras que marcan destinos
labradas por los romanos,
Segovia sin desatinos
conoce los vientos vanos.

Machado dejó sus sombras
en aquel tiempo angustiado,
hablan de algunas alfombras
para un amor delicado.

“Guiomar”. Deja tus sueños volando
que vivan nuevos amores,
Machado sigue esperando
versos que se vuelvan flores.
G X Cantalapiedra.
a Segovia el 26 de noviembre de 1919