Nunca la historia povedana fuera testigo de acontecimiento tan singular, variopinto y jocoso como el que aquí nos relata el ilustre cronista de la villa, Monsieur Gardel, en esta misma ínsula Barataria hace tan sólo unos días, al informarnos con la agudeza que le caracteriza de la singular historia trágica protagonizada por unos infelices garrapillos -cochinillos los llaman por otros lares- los cuales, en la ciudad de Vallesa padecían cárcel encerrados en una caja de cartón inmundo sin juicio previo ... (ver texto completo)