SANT JUAN Y “LA SARNA”
Como en otros rincones del país, en Salamanca la noche de San Juan, preñada de magia y alumbrada por el hálito solsticial, genera un cambio rotundo en el ciclo vital. El fuego invita al salto y a la danza y, con ellos, a la renovación -se quema lo viejo- y a la solicitud de protección.
En esta vasta presencia por toda la geografía provincial, Lagunilla recuerda el zajumerio y cómo, al olor del romero incinerado, se encomendaba al Bautista que ahuyentase la sarna, tiña y ... (ver texto completo)
Como en otros rincones del país, en Salamanca la noche de San Juan, preñada de magia y alumbrada por el hálito solsticial, genera un cambio rotundo en el ciclo vital. El fuego invita al salto y a la danza y, con ellos, a la renovación -se quema lo viejo- y a la solicitud de protección.
En esta vasta presencia por toda la geografía provincial, Lagunilla recuerda el zajumerio y cómo, al olor del romero incinerado, se encomendaba al Bautista que ahuyentase la sarna, tiña y ... (ver texto completo)