PEQUEÑAS HISTORIAS POVEDANAS: (Dedicadas a mi amigo Eferino). En un día de crudo invierno de allá los años 50, a Poveda arribó un automóvil cuya composición y remiendos hacían imposible identificarle con ninguna de las marcas conocidas, es decir, lo más parecido al que utilizaba Tiburcio el de Cantalapiedra cuando "daba" cine por los pueblos. El motivo de la visita del vehículo no viene al caso. Como la temperatura de aquella tarde osciló entre los 2 y 3 grados bajo cero, cuando intentó ponerle en ... (ver texto completo)