De Brigi, poco se puede añadir que no esté ya manifestado con profundo, doloroso y humano sentir en este foro y en otros actos. Y prueba de ello fue la multitudinaria muestra de dolor, pena y congoja que la acompañó en su último instante, tanto en el tanatorio como en la celebración religiosa. El templo estaba totalmente repleto, habiendo tantas personas en el atrio y aledaños como su interior. Tenía Brigi una virtud que eclipsaba totalmente los defectos e imperfecciones inherentes a su condición ... (ver texto completo)