TAÑEN LAS CAMPANAS (VII)
Hace unos días caía en mis manos el prólogo de una de las novelas más emblemáticas y universales de Ernest Hemingway: “Por quién doblan las campanas”. De él tomo en préstamo un hermoso texto, con el que encabezo el presente mensaje: “Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente... (por ello) la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente, nunca preguntes por quién doblan las campanas; ... (ver texto completo)
Hace unos días caía en mis manos el prólogo de una de las novelas más emblemáticas y universales de Ernest Hemingway: “Por quién doblan las campanas”. De él tomo en préstamo un hermoso texto, con el que encabezo el presente mensaje: “Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente... (por ello) la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente, nunca preguntes por quién doblan las campanas; ... (ver texto completo)