Otro de los muchos placeres, goces y satisfacciones que me produce la estancia en el
pueblo en esta época del año, y que me procuran contento y entretenimiento all ánimo, son las serenas, tranquilas, plácidas y muchas veces calurosas
noches veraniegas. El día ha sido agobiante, canicular, caluroso y asfixiante. Contrastada, llega la
noche de suave y refrescante brisa, de céfiro viento, que alivian y reconfortan espíritu y cuerpo, atenuándolos y aligerándolos de las tensiones que la actividad diaria
... (ver texto completo)