Ay, Pedro, como nos revuelves por dentro con tus relatos. Como haces retrotraernos a nuestras infancias entre calles empedradas y gallinas y resto d ganados dejando huella de su paso hasta en el mismo umbral de nuestras puertas (gallinazas y excrementos de perros incluidos). Nuestra infancia en Lagunilla fue así, libres como pajarillos, hacíamos nuestra vida en la calle, nuestra escuela estaba en las calles del pueblo y sus cercanias. Saliamos a ella ocn lo que cabian en nustros bolsillos (NI MÓVILES, ... (ver texto completo)
¡Hola Azulturquesa! Hoy nos has dejado un relato maravilloso de aquella época, nos has trasmitido un montón de información ya olvidada que, gracias a ti, ahora es nuestra. Ese chocolate Kitín que, seguramente, sería el de un envoltorio rojo que compraba a veces mi madre en la tienda de la maestra (en mi calle, unos metros más adelante, casi al final; pero bastante antes de llegar a la Plaza Mayor). Por aquel entonces traían cromos de regalo pero no recuerdo de qué eran. Ten cuenta que hablo del año ... (ver texto completo)