¡QUÉ VALLA DE AGUA, DÍA DE PERROS!
He venido de trabajar en autobús. Desde mi lugar de trabajo hasta la parada hay un trecho, lo suficiente como para dejarme calar los huesos; no me ha salvado ni el paraguas.
Ahora, ya en casa, con el paraguas en el rellano escurriéndose no me apetece sentarme a comer; prefiero abrir el correo... ¡Vaya! Tengo algún mensajito de mi pueblo. No sabéis lo que alegra encontrar en la columna eso de: “pueblos de España”. Algunas veces no me avisa de ello. No es ... (ver texto completo)
He venido de trabajar en autobús. Desde mi lugar de trabajo hasta la parada hay un trecho, lo suficiente como para dejarme calar los huesos; no me ha salvado ni el paraguas.
Ahora, ya en casa, con el paraguas en el rellano escurriéndose no me apetece sentarme a comer; prefiero abrir el correo... ¡Vaya! Tengo algún mensajito de mi pueblo. No sabéis lo que alegra encontrar en la columna eso de: “pueblos de España”. Algunas veces no me avisa de ello. No es ... (ver texto completo)