Ni el Macario ni el Olegario. Esto parece el desierto de las ideas. Cada mañana, al encender el portátil, confías en que ¡por fín!, alguien se ha tomado la molestia de lanzarse a este ruedo de papel y ha expuesto en él lo que sea en relación con lo que le plazca y tenga algún sentido con este pequeño pero gran pueblo. Yo doy por descontado que a diario y entre no pocos vecinos, y vecinas sobre todo, se producen decenas de comentarios relacionados todos o casi todos con la actividad local, ya sea ... (ver texto completo)
¡Se lo tragó la tierra!. Aunque se trate de un personaje ficticio, por detrás de él se escondía el espíritu de un ciudadano de carne y hueso, povedano por más señas, autóctono o foráneo que tanto da, con sentido familiar de excelente buen humor aderezado con ciertas dosis de picante chismorreo ó con la infantil inocencia de un niño. En todo caso, surgió de improviso en esta ventana al calor del critiqueo aldeano en momento dulce del quehacer diario, siempre con pícara sonrisa entremezclándose en ... (ver texto completo)