Mi abuelo, Emeterio Dorado Izquierdo, era de San Bartolo y tuvo durante toda su vida un amigo de apellido VALLE. Ambos eran charcuteros y tuvieron fábrica y tienda en Carabanchel Bajo. Yo conservo amistad con una de sus nietas. Si quiere, puedo preguntarle. Un saludo, Gloria Martínez Dorado
¡Hola!, Gloria, seguro que soy un pariente lejano, me llamo Ángel Pascual García Sanz DORADO y soy hijo de Valeriana García Dorado, de la familia conocida como "los molineros" de San Bartolomé de Bejar, mi abuela se llamaba Saturnina. En Carabanchel, en la calle RADIO, esquina a General Ricardos, estuvo trabajando mi tío: Salvador García Dorado, pesando especias para Emeterio, también recuerdo a una tal Brígida amiga de mi madre y familia creo de Emeterio.
Los hermanos de mi madre, eran carniceros ... (ver texto completo)
Me parece un lugar bello y tranquilo, sin dudas me gustaría estar allí y disfrutar esta puesta del sol.
Siento no haber podido asistir a las fiestas de este año, me gustaría ver alguna foto de las mismas en la pagina de nuestro pueblo.
Siempre fue una de las calles más importantes de la localidad.
Ubicada, como no puede ser de otra forma, en la parte alta de la población, desde donde se domina un amplio panorama. Los entendidos, dicen que en el lugar se levantó con anterioridad un castillo o una torre de vigilancia sobre la frontera entre Castilla (donde pertenecía este pueblo) y León (se ubica frente a Guijuelo, que era leonés).
Y arriba estaba el baile
¿Y qué fue de todo aquello?
Cafetería Las Torres, un emblemático y clásico establecimiento de hostelería en la localidad, en el interior de la misma, en otros tiempos, existía una peluquería y, creo recordar, que el peluquero se llamaba Gregorio.
Y arriba estaba el baile
Cafetería Las Torres, un emblemático y clásico establecimiento de hostelería en la localidad, en el interior de la misma, en otros tiempos, existía una peluquería y, creo recordar, que el peluquero se llamaba Gregorio.
Poco a poco, lo que fue una estación ferroviaria llena de vida, ha quedado abandonada y su actividad ya solo queda en el recuerdo de quienes la conocieron en otros tiempos que parecen ya muy lejanos.
Precioso paisaje de praderas y encinares, verde en primavera y dorado y seco en verano.
Bar o cafetería de gran tradición en el pueblo, por el nombre, ya que ha tenido varios gerentes en los últimos veinte años.
En esta joyería compré mi primer reloj de pulsera, sería a finales de los años sesenta del siglo pasado.
Antaño, en la casa nº 1 de la calle La Fragua, junto a la señalización de Parking, existía una librería cuyo dueño era uno de los maestros del pueblo, D. Horacio, creo se llamaba.
No me acaba de gustar este edificio, mezcla algunos estilos que no acabo de encajar en el conjunto de la plaza. Lo que parecen columnas es algo que no presta al conjunto del edificio; el lateral donde aparecen las banderas feo a más no poder y, por si fuera poco, tiene excesivo volumen (pero al fin y a la postre, el ayuntamiento manda) y la calle Virgen de la Vega ha quedado muy encajonada y sombría. Vamos, que me gustaba mucho más lo que había ahí con anterioridad.
Las flores silvestres embellecen el campo al que dan colorido.